La Gran Sinfonía del Caos

Mientras que la mayoría de los guatemaltecos tiene que tomar el transporte público diariamente, hay una minoría que va creciendo conforme al tiempo, que tiene los suficientes recursos económicos por lo cual hacen uso de un vehículo propio. Los que formamos parte de esa minoría afortunada en la sociedad  guatemalteca tenemos muchos más beneficios que los que no lo tienen; un ejemplo es el ahorro de tiempo. Las paradas interminables que una camioneta particular roja puede tener en una sola ruta que va de punto X a Y hasta sobrecargarse hacen los trayectos más largos de lo que en realidad son.

Este es el primer acorde de lo que en lo personal denomino la partitura del caos diario en la sinfonía de la gran Ciudad de Guatemala. Todos escuchamos y vivimos diariamente este caos  que cada vez es más ruidoso. Vemos las camionetas que se comparten con un gran número de personas que al estar dentro de ellas,  no es de agrado para ningún ciudadano que hace uso de estas. Al vaivén en cada curva ¿se vive o se arriesga? al máximo la seguridad de las personas adentro y afuera de la camioneta.

Creo que todos los ciudadanos guatemaltecos sabemos de estas condiciones y muchas más de las cuales no detallé. La semana pasada me tocó que caminar alrededor de tres cuadras a lo máximo, a lo cual no acostumbro, en una de las arterias más transitadas de la ciudad. Mi recorrido fue suficiente para poder respirar innumerables químicos dañinos para el sistema respiratorio. Esto se debe a la falta de regulación de emisiones, lo que  es un problema que muchos nos damos cuenta día a día pero nadie quiere resolverlo.

Madres con bebes en brazos en las paradas sobrevaloradas del Transurbano  con apariencia de jaulas. Paradas sumergidas en el humo negro del transporte público al moverse después de estar estancando el tráfico vehicular en un área donde no se puede parar. Una sinfonía exagerada de caos que se vive día a día. Hasta cuándo habrá  una generación de jóvenes que se canse de vivir en una sociedad mediocre donde el conformismo es el rey que gobierna, en donde no hay regulaciones de ningún tipo, y si hay, no se cumplen.

Donde el color de líneas de transito no se respeta,  en donde el yo paso primero es más importante inclusive al escuchar unas sirenas a lo lejos, en donde el paso a peatones nunca se cede. En donde hay pasarelas que no forman parte de la rutina del peatón si no que no son más que parte del paisaje en la ciudad. Y donde ojo no culpo si no se usan porque el cruzar una calle de cuatro carriles puede ser más seguro que pasar a seis metros, por el hecho de no sabes si se pueden encontrar maleantes gracias a la seguridad que se le brinda al ciudadano derecho básico que no se brinda.

Es increíble el abismo que hay y el cual nos separa como sociedad con un país de primer mundo. Esto es por una parte chistoso, lo digo porque como estudiante internacional se ve como inmigrantes paisanos hacer y respetar respetan y cumplen  las leyes de otro país primero de las leyes del país que las del país que les vio nacer.

En sociología hay formas de ver y evaluar la sociedad las dos principales son la conflictiva y la funcionalista. Nunca me ha llamado la atención quejarme por encima de hacer como en la conflictiva. Sin embargo hay que saber evaluar el caos de este país para solucionarlo.

Este es el inicio de un proyecto, por así decirlo, en donde se discutirán, evaluarán, y promoverán propuestas  y situaciones socio políticas de nuestro país. Como ciudadanos y jóvenes profesionales cae sobre nuestros hombros la bandera de Guatemala, es decir la responsabilidad de un desarrollo sostenible que lamentablemente descansa sobre un porcentaje muy pequeño.

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