En Guatemala hay una élite sumamente polarizada. La derecha y la izquierda están en un constante conflicto debido a que no se moderan. El no moderarse lleva a que no nos pongamos de acuerdo en qué país queremos y qué camino vamos a seguir para alcanzarlo.

Es lamentable que aquí la Guerra Fría no se ha olvidado, todavía existen constantes luchas entre “la izquierda comunista” y la “derecha fascista y genocida”. Mientras no se deje atrás una guerra que debió haber terminado hace veinte años seguiremos viviendo en un país que no avanza.

La polarización y el trauma no superado de la Guerra Interna ha llevado a que las élites en Guatemala tengan una casi nula capacidad para generar consensos. Esto ha conllevado a que no se puedan desarrollar políticas a largo plazo, debido a que las élites no logran desarrollar una agenda política básica.

Lo único en lo que las élites guatemaltecas parecieran estar de acuerdo es en que deben jugar en un sistema democrático. Más allá de eso, no hay mucho más. Cada cuatro años es un borrón y cuenta nueva, lo único que en realidad se hereda de gobierno en gobierno es la corrupción y la incompetencia.

Un problema es la burocracia no profesional. El spoils system, que en términos sencillos es dar empleo en el gobierno a los amigos y seguidores del partido político en el poder, tiene el defecto de no permitir que se pueda consensuar a largo plazo.

Para poder facilitar el desarrollo de Políticas de Estado se debe formar una burocracia profesional. Claro, la burocracia profesional también tiene sus defectos, pero al menos permitirían que se puedan diseñar Políticas a largo plazo.  No obstante, tomando en cuenta la realidad, es evidente que no existe un interés de la clase política por profesionalizar a la burocracia. Esto es un fenómeno heredado del patrimonialismo del siglo XIX que no va a desaparecer en el corto plazo puesto que la burocracia que depende de un político para mantener su puesto de trabajo sigue representando un apoyo que los partidos políticos quieren mantener.

Pero no todo está perdido. Debemos empezar por moderarnos. Tan inútil es querer que se aplique el socialismo o el comunismo (que empíricamente han demostrado solo ser fuente de violencia y más pobreza), como querer aplicar el anarco capitalismo (que aunque reclamen todo lo que quieran simplemente no se va a implementar).

Insisto, debemos empezar por moderarnos. Es necesario desarrollar una agenda política en la que se tomen en cuenta temas como la reducción de la pobreza, la atracción de inversión extranjera y la buena provisión de, por lo menos, los servicios de seguridad, salud y educación. Solo así podremos llegar a algún día tener el país que tanto queremos.

Luis Fernando Salazar Rosas

Fotografía:https://www.facebook.com/VisitGuatemala/photos/a.10150252262095455.537685.315106075454/10157395780960455/?type=3&theater

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